Comencé a fotografiar la casa familiar el día de la inesperada muerte de mi padre, hace algo más de tres años. Desde entonces he seguido fotografiando día tras día sus habitaciones, sus objetos, mi familia, como refugio ante la pérdida. Cada vez con mayor cercanía y apego, buscando aceptación, reconciliación y despedida, expectante ante su futuro y el mio propio.